Considerado
sortilegio,
el pase espírita
es, en verdad,
una práctica
cristiana
Es conocida en
el medio
espírita la
siguiente
declaración
hecha por
Herculano Pires
con respecto al
pase magnético,
un recurso
utilizado en
todos los
centros
espíritas que
conocemos: “El
pase espírita es
simplemente la
imposición de
las manos, usada
y enseñada por
Jesús, como se
ve en los
Evangelios”. (¹)
Considerado por
los adversarios
del Espiritismo
como siendo
apenas un
sortilegio,
el pase adoptado
en las
instituciones
espíritas desde
sus orígenes es,
en verdad, un
recurso
terapéutico, que
se asemeja en
todo a lo que
Jesús y sus
apóstolos
practicaban.
En el cap. 59 de
su libro
Religión de los
Espíritus,
refiriéndose al
asunto, Emmanuel
afirma que en
Egipto de los
Ramsés un viejo
papiro ya
preceptuaba, en
lo que se
refiere al
magnetismo
curativo:
“Posa tu mano
sobre el enfermo
y calma el
dolor, afirmando
que el dolor
desaparece”.
Fue, sin
embargo,
justamente en
Jesús – dice
Emmanuel – que
el magnetismo
curativo atingió
su punto
culminante en la
humanidad. El
Maestro extendía
la mano y ciegos
pasaban a ver,
paralíticos se
levantaban,
leprosos se
quedaban
limpios,
obsidiados se
recuperaban. Y
el Maestro,
además de
utilizarlo,
sugirió a los
apóstolos que
así también
procediesen,
como vemos en el
Evangelio de
Marcus (16:15 a
18), en que
Jesús les
recomendó
expresamente:
“Id por todo el
mundo, predicad
el Evangelio a
toda criatura
(…) Y estas
señales seguirán
a los que crean:
expulsarán los
demonios en mi
nombre; hablarán
nuevas lenguas;
manosearán las
serpientes, y si
bebieran algún
potaje
mortífero, no
les hará mal;
podrán las manos
sobre los
enfermos, y
ellos sanarán”.
Cuando escribió
el texto que
conocemos como
Actos de los
Apóstolos, Lucas
nos mostró que
los apóstolos
entendieron bien
el recado del
Maestro.
Veamos lo que
Lucas informó:
1)
Después
de haber sanado,
a la puerta del
templo, un cojo
de nacimiento,
que contaba
entonces más
de 40 años y a
lo cual dice
simplemente:
“No tengo plata
ni oro, pero lo
que tengo, eso
te lo doy; en
nombre de
Jesucristo,
Nazareno,
levántate y
anda”, el
apóstol Pedro
fue llevado,
junto con Juan,
para la prisión.
En el día
siguiente,
interpelado en
el Sinedrio,
delante de Anás,
Caifás, Juan y
Alejandro, él
les habló sobre
el Evangelio y
dice que la
curación de
aquel cojo fuera
hecha en nombre
de Jesús.
Después, ya
reunido a los
compañeros, él
oró a Dios
pidiendo que
concediese a sus
siervos el poder
de,
extendiendo las
manos sobre los
enfermos,
curar las
enfermedades.
(Actos, 4:30)
2)
El pedido
de Pedro fue,
obviamente,
atendido, como
prueba este
trecho: “Y por
las manos de los
apóstolos se
hacían muchos
milagros y
prodigios entre
la plebe”
(Actos, 5:12); o
este otro: “A
éstos
presentaron
delante de los
apóstolos, y
orando
pusieron las
manos sobre
ellos”.
(Actos, 6:6)
3)
Fue así
que Saulo de
Tarso recuperó
la visión: “Y
fue Ananías, y
entró en la
casa; y
poniendo las
manos sobre él,
dijo: Saulo,
hermano, el
Señor Jesús, que
te apareció en
el camino por
donde venías, me
envió para que
recobres la
vista, y quédate
lleno del
Espíritu Santo”.
(Actos, 9:17)
4)
Algún
tiempo después,
Paulo repetiría
el gesto en
Éfeso: “Y
habiéndoles
Paulo impuesto
las manos,
vino sobre ellos
el Espíritu
Santo, y ellos
hablaron en
diversas lenguas
y profetizaban”
(Actos, 19:6),
repitiéndolo
tantas veces
cuantas
necesarias, como
ocurrió en la
Isla de Malta,
al sanar el
padre del
príncipe Publio:
“Sucedió sin
embargo
encontrarse
entonces enfermo
de fiebre y de
disentería el
padre de Publio.
Fue Paulo a
verlo, y, como
hiciese oración
y le
impusiese las
manos, lo
sanó”. (Actos,
28:8)
Cuando alguien,
sea por
ignorancia, sea
por prejuicio,
decir que el
pase espírita es
tan solamente un
sortilegio,
pregúntele si ya
leyó Actos de
los Apóstolos y,
caso la
respuesta sea
afirmativa,
indáguele si
Paulo de Tarso y
Jesús fueron
también hechores
de
sortilegios.
(¹)
Sobre la
imposición de
las manos o pase
espírita ya
fueron
publicados en
esta revista los
editoriales
abajo, cuya
lectura
sugerimos a
nuestros
lectores:
La imposición de
las manos y su
eficacia:
http://www.oconsolador.com.br/ano4/196/editorial.html
En el
tratamiento de
la obsesión, no
bastan sólo los
pases:
http://www.oconsolador.com.br/ano6/289/editorial.html
|