Primer
libro del Nuevo Testamento
(Parte 10)
Damos continuidad en esta edición
al Estudio Sistematizado del Nuevo
Testamento, que comprenderá el
estudio de los Evangelios de
Mateo, Marcos, Lucas y Juan y del
libro Actos de los Apóstolos. El
estudio está basado en la versión
del Nuevo Testamento que el lector
puede consultar a partir de este
link: http://www.bibliaonline.con.br/tb.
Las respuestas correspondientes a
las cuestiones presentadas se
encuentran a finales del texto de
abajo.
Cuestiones para el
debate
1. ¿De qué forma se dio la entrada
triunfal de Jesús en Jerusalén? ¿Y
qué palabras la multitud que iba
con él decían?
2. Luego que entró en la capital
de los judíos, Jesús se dirigió al
templo. ¿Qué hechos se
desarrollaron allí?
3. Cuando Jesús enseñaba en el
templo, los príncipes de los
sacerdotes y los ancianos del
pueblo le preguntaron quién le
había dato autoridad para tanto.
¿Cuál fue la respuesta de Jesús?
4. Aun en el templo, Jesús narró
la parábola de los labradores
infieles. ¿Qué contiene y qué
significa esa parábola?
5. ¿Cuál es el significado de la
parábola de las bodas?
Texto para la lectura
54. Jesús
habla sobre su muerte y afirma que
resucitará al tercer día -
Después de narrar la parábola de
los trabajadores de la viña, Jesús
decidió subir a Jerusalén y, en el
camino, dijo a sus doce
discípulos: “He ahí que vamos para
Jerusalén, y el Hijo del hombre
será entregado a los príncipes
de los sacerdotes y a los
escribas, y lo condenarán a
muerte. Y lo entregarán a los
gentíos para que de él
escarnezcan, y lo azoten y
crucifiquen, y al tercer día
resucitará”. En eso, se aproximó a
él la madre de los hijos de
Zebedeo, con sus hijos, para
hacerle un pedido. “¿Que
quieres?”, preguntó Jesús. Ella
respondió: “Dices que estos dos
hijos míos se sienten, uno a tu
derecha y otro a tu izquierda, en
tu reino”. Jesús le dijo: “No
sabéis lo que pedís. ¿Podéis
vosotros beber el cáliz que yo he
de beber, y ser bautizado con el
bautismo con que
yo soy bautizado?” Ellos dijeron:
“Podemos”. Jesús entonces aseveró:
“En verdad beberéis mi cáliz, pero
lo de sentarse a mi derecha o a mi
izquierda no me pertenece darlo,
mas es para aquellos para quien mi
Padre lo ha preparado”. (Mateo,
20:17 a 20:23.)
55. Quién
quiera ser el mayor, sea el menor -
Al oír ese diálogo, los otros diez
discípulos se indignaron contra
los dos hermanos. Jesús los llamó
entonces para junto de sí, y les
dijo: “Bien sabéis que por los
príncipes de los gentíos son estos
dominados, y que los grandes
ejercen autoridad sobre ellos. No
será así entre vosotros; mas todo
aquel que quiera entre vosotros
hacerse grande sea vuestro
servidor; y, cualquiera que entre
vosotros quiera ser el primero,
sea vuestro siervo; así como el
Hijo del hombre no vino para ser
servido, sino para servir, y para
dar su vida en rescate de muchos”.
(Mateo, 20:24 a 20:28.)
56. La
mula escogida para la entrada en
Jerusalén -
Cuando se aproximaron a Jerusalén
y llegaron a Betfagé, al Monte de
los Olivos, Jesús envió dos
discípulos, diciéndoles: “Id a la
aldea que está enfrente de
vosotros, e inmediatamente
encontraréis una mula presa, y un
burrito con
ella; desprendedla, y traédmelos.
Y, si alguien os dice alguna cosa,
diréis que el Señor los necesita;
e después los enviará”. Ahora,
esto ocurrió para que se cumpliera
lo que fue dicho por el profeta,
cuando aseveró: “Decid
a la hija de Sion: He ahí que tu
Rey ahí viene, manso, y asentado
sobre una mula, y sobre un burro,
hijo de animal de carga”. Los
discípulos hicieron como Jesús les
había ordenado. (Mateo, 21:1 a
21:7.)
57. “Todo
lo que pidáis en la oración,
creyendo, lo recibiréis” -
Después de haber sido aclamado en
el templo de Jerusalén por los
niños, Jesús salió de la ciudad
para Betania, donde pasó la noche.
De mañana, volviendo para la
ciudad, tuvo hambre. Avistando una
higuera cerca del camino, se
dirigió a ella, pero no halló en
ella sino hojas. Él le dijo
entonces: “¡Nunca más nazca fruto
de ti!”. Y la higuera se secó
inmediatamente. Los discípulos se
maravillaron, diciendo: “¿Cómo se
secó inmediatamente la higuera?” El
Señor, respondiendo, les dijo:
“En verdad os digo que, si
tuvierais fe y no dudarais, no
sólo haréis lo que fue hecho a la
higuera, sino hasta si a este
monte dijerais:Yérguete y
precipítate en el mar, así será
hecho; y todo lo que pidáis en la
oración, creyendo, lo recibiréis”.
(Mateo, 21:17 a 21:22.)
58. El
reino de Dios será dado a una
nación que dé frutos -
Después de contar la parábola de
los labradores infieles, Jesús les
preguntó: “Cuando, pues, venga el
señor de la viña, ¿qué hará a
aquellos labradores?” Ellos
respondieron: “Dará afrentosa
muerte a los malos, y arrendará la
viña a otros labradores, que a su
tiempo le den los frutos”. Jesús
entonces les dijo: “¿Nunca
leísteis en las Escrituras: La
piedra, que los edificadores
rechazaron, esa fue puesta por
cabeza del ángulo; por el Señor
fue hecho esto, y es maravilloso a
nuestros ojos? Por lo tanto, yo os
digo que el reino de Dios os será
quitado y
será dado a una nación que dé sus
frutos. Y, quien cayera sobre esta
piedra, se despedazará; y aquel
sobre quien ella caiga quedará
reducido a polvo”. Los príncipes
de los sacerdotes y los fariseos,
oyendo tales palabras, percibieron
que Jesús hablaba de ellos, y
buscaban prenderlo, pero tenían
miedo del pueblo, que lo
consideraba un profeta. (Mateos,
21:40 a 21:46.)
Respuestas a las preguntas
propuestas
1. ¿De qué forma se dio la entrada
triunfal de Jesús en Jerusalén? ¿Y
qué palabras la multitud que iba
con él decía?
Sentado en una mula, Jesús entró
en Jerusalén, donde una gran
multitud extendía sus vestiduras y
otros cortaban ramos de árboles y
los esparcían por el camino. La
multitud que iba adelante, y la
que lo seguía, clamaban, diciendo: Hosanna
al Hijo de David; bendito el que
viene en nombre del Señor.
¡Hosanna en las alturas! La ciudad
entonces se alborozo, diciendo:
¿Quién es este? Y la multitud
respondió: Este es Jesús, el
profeta de Nazaret de Galilea. (Mateos, 21:1
a 21:11.)
2. Después que entró en la capital
de los judíos, Jesús se dirigió al
templo. ¿Qué hechos se
desarrollaron allí?
Al entrar en el templo, Jesús
expulsó a todos los que allí
vendían y compraban, y derribó las
mesas de los que cambiaban y las
sillas de los que vendían palomas,
a los cuales él dijo: Está
escrito: Mí casa será llamada casa
de oración; pero vosotros la
habéis convertido en un cubil de
ladrones. Fueron, entonces, a
estar con él en el templo los
ciegos y cojos, y él los curó. (Mateo,
21:12 a 21:16.)
3. Cuando Jesús enseñaba en el
templo, los príncipes de los
sacerdotes y los ancianos del
pueblo le preguntaron quién le
había dato autoridad para tanto.
¿Cuál fue la respuesta de Jesús?
La pregunta hecha a Jesús fue
esta: ¿Con qué autoridad haces
esto? ¿Y quién te dio tal
autoridad? Respondiéndoles, Jesús
dijo: Yo también os preguntaré una
cosa; si me la decís, también yo
os diré con que autoridad hago
esto. El bautismo de Juan, ¿de
dónde era? ¿Del cielo, o de los
hombres? Los otros,
perturbados con tal pregunta,
pensaban entre sí, diciendo: Si
dijéramos: Del cielo, él nos dirá:
¿Entonces por qué no lo creísteis?
Y si decimos: De los hombres,
tememos al pueblo, porque todos
consideran a Juan cómo profeta.
Ellos, entonces, respondiendo a
Jesús, diciendo: No sabemos. El
Maestro entonces les dijo:
Ni yo os digo con que autoridad
hago esto. Enseguida, Jesús hizo a
ellos una seria advertencia: En
verdad os digo que los publícanos
y las meretrices entrarán delante
de vosotros en el reino de Dios,
porque Juan vino a vosotros en el
camino de la justicia, y no lo
creísteis, pero los publícanos y
las meretrices lo creyeron;
vosotros, sin embargo, viendo
esto, ni después os arrepentiréis
para creerlo. (Mateo, 21:23 a
21:32.)
4. Aun en el templo, Jesús narró
la parábola de los labradores
infieles. ¿Qué contiene y qué
significa esa parábola?
Según la parábola, había un
hombre, padre de familia, que
plantó una viña, la circundó de un
vallado, construyó en ella un
lagar, edificó una torre, la
arrendó a unos labradores y se
ausentó para lejos. Llegando el
tiempo de los frutos, enviaron sus
siervos a los labradores, para
recibir sus frutos. Pero
los labradores, apoderándose de
los siervos, hirieron a uno,
mataron a otro, y apedrearon a
otro. Después envió otros siervos,
en mayor número que los primeros;
y ellos les hicieron lo mismo. Y,
por último, les envió a su hijo,
diciendo: Tendrán respeto a mí
hijo. Pero los labradores, viendo
al hijo, dijeron
entre sí: Este es el heredero;
venid, matémoslo, y nos apoderamos
de su herencia. Y echando mano de
él, lo arrastraron para fuera de
la viña, y lo mataron. Cuando,
pues, venga el señor de la viña,
¿que hará a aquellos labradores?
La parábola hace una alusión a los
diversos profetas y misioneros
enviados por el Creador
que, a lo largo de los siglos,
fueron ignorados y perseguidos por
los habitantes de este globo,
procedimiento que tendrían
igualmente con el hijo del señor
de la viña, una referencia directa
a Jesús, que sería prendido,
torturado y crucificado por los
hombres de su tiempo. Esos actos,
sin embargo, dice la parábola, no
quedarían impunes. (Mateo,
21:33 a 21:39.)
5. ¿Cuál es el significado de la
parábola de las bodas?
Como dice la parábola, en la
ausencia de los que fueron
inicialmente invitados para las
bodas, el rey determinó que la
invitación fuera extendida a todas
las personas. Sus siervos,
saliendo por los caminos, juntaron
a todos cuantos encontraron, tanto
malos como buenos; y la fiesta
nupcial quedó llena de invitados.
Cuando el rey entró para ver a los
invitados, vio allí a un hombre
que no estaba trajeado con
vestidura nupcial y le dijo:
Amigo, ¿cómo entraste aquí, no
teniendo vestidura nupcial? Él
enmudeció. Dijo, entonces, el rey
a los siervos: Amarradlos de pies
y manos, llevadlo, y lanzadlo en
las tinieblas exteriores; allí habrá
llanto y rugir de dientes, porque
muchos son los llamados, pero
pocos los escogidos. La parábola
puede ser, entre otras cosas, una
alusión a las regiones más
elevadas donde no pueden penetrar
las almas aun endurecidas, cuyo
cuerpo espiritual presenta una
densidad que no les permite
elacceso a
tales regiones. Y significa que,
aunque el Evangelio del reino sea
para todos, son pocos los que lo
comprenden y practican,
privándose, así, de penetrar en
determinadas regiones accesibles
sólo a los que ya alcanzaron un
determinado grado evolutivo. (Mateo,
22:2 a 22:14.)