
Las especulaciones
reencarnatorias en el
Movimiento Espírita:
analizando la
posibilidad de que Chico
Xavier fuese
Allan Kardec
(Parte 1)
Allan Kardec estableció
el método de la
evaluación rigurosa del
contenido del mensaje, a
través de análisis de su
coherencia con relación
al Evangelio, a la
estructura doctrinaria y
a la ciencia. Esa
profunda evaluación del
mensaje, a pesar de que
normalmente sea
relacionada
más directamente a la
obras psicograficas,
también es totalmente
aplicable a la obras de
autores encarnados. De
cualquier forma, ese
análisis crítico inicial
es sucedido por una
crítica evaluación del
carácter moral del
médium o del autor
encarnado así como del
equipo de trabajadores
que sostiene el trabajo
del psicógrafo o del
escritor en cuestión.
Podríamos incluir en
este tópico un análisis
de la preparación
doctrinaria del
médium/escritor, pues,
obviamente, un Espírita
más preparado
doctrinariamente debe
ser más autocrítico y
educado mediúmnicamente.
Por fin, tratándose del
trabajo mediúmnico, se
analiza el nombre del
presupuesto autor
espiritual del mensaje
psicográfica. Si el
nombre en cuestión
corresponder a la figura
conocida, se hace
necesario comparar la
obra del autor, mientras
es Espíritu
desencarnado, con su
obra producida como
escritor encarnado.
Semejantemente a si un
mismo nombre aparece a
través de obras
producidas por
diferentes médiuns, se
hace necesario una
comparación de contenido
y de forma, de los
textos psicografiados
por los diferentes
instrumentos, a fin de
confirmar si realmente
se trata del mismo
Espíritu.
Obviamente, la
influencia anímica de
diferentes instrumentos
mediúmnicos así como el
periodo pasado en el
mundo espiritual puede
influenciar el estilo
del texto, pero esa
influencia no debe ser
algo que no caracterice
las peculiaridades del
autor espiritual, pues,
si así ocurriera, más
interesante sería
que ese Espíritu
utilizara otro nombre, o
sea, un seudónimo
diferente para los
diferentes médiuns, bajo
pena de denigrar la
imagen de la mediumnidad
y del propio Espiritismo
en función de la clara
distinción entre los
artículos producidos.
La sumisión voluntaria a
las críticas
doctrinarias es
fundamental para que
nosotros los espíritas
no
hagamos “una obra
personal”
La aprobación en
relación a esa
evaluación previa, sin
embargo, no hace el
mensaje necesariamente
una verdad doctrinaria,
pero, sí, un mensaje
que, a priori, tiene
contenido para ser
considerado en estudios
subsecuentes más
profundos y amplios del
punto de vista
doctrinario.
En primer lugar, para
que el análisis del
contenido del mensaje
sea del más alto rigor
doctrinario, es
necesario que quién la
haga posea profunda base
doctrinaria, incluyendo
ahí conocimientos
evangélicos y
científicos para que no
sea engañado por los
mensajes oriundos de
Espíritus pseudo-sabios.
En segundo lugar, el
análisis del carácter
moral del médium y su
preparación doctrinaria
así como la moral y el
nivel doctrinario de
todo su grupo espírita
también suministra
importante respaldo al
análisis del contenido
del mensaje. Este hecho
es importante, pues
grupos constituidos por
individuos
afines pueden
corroborarse mutuamente,
siendo que la unanimidad
dentro de un único grupo
o de pequeño número de
grupos espíritas de
manera ninguna es
indicación de elevado
contenido doctrinario.
En este caso, la
sumisión de un
determinado artículo o
libro a grupos espíritas
conscientes de
diferentes núcleos y
localidades, funcionaría
como una segunda etapa
para probar eventuales
equívocos. Esa sumisión
voluntaria a las
críticas doctrinarias es
fundamental para que
nosotros espíritas no
hagamos “obra personal”,
sino contribuciones a la
Doctrina Espírita y al
Movimiento Espírita, que
deben ser, obviamente,
el objetivo de los
trabajadores
espiritistas. Es
evidente que la opinión
de los demás grupos
puede estar equivocada
y, por esa razón, es
fundamental evaluar de
donde provienen las
críticas y,
principalmente, la
consistencia o
inconsistencia de los
argumentos insertados en
estos análisis. Más una
vez, volvemos a la
cuestión de la
preparación de quien
analiza y también del
bagaje doctrinaria de
quien evalúa ese
análisis.
El extraordinario
Codificador del
Espiritismo estableció
como criterio el
carácter universal de la
enseñanza
de los
Espíritus
De cualquier manera,
muchas veces lo que
impide la aceptación de
una determinada crítica
no es exactamente la
ausencia de preparación
doctrinaria, sino la
vanidad del autor de la
obra, lo que acaba
resaltando, una vez más,
el análisis del carácter
moral del referido
autor.
Tratándose de realidades
espirituales, tales como
el día a día en el mundo
espiritual, avances
científicos obtenidos
por investigadores
desencarnados,
mecanismos de acción
mediúmnica, niveles de
manifestación
periespiritual y
reencarnaciones pasadas
de personalidades
famosas, entre otras,
ese rigor analítico se
hace aún mayor, pues es
extremadamente difícil
para que los
investigadores
encarnados lleguen a
conclusiones definitivas
sobre todas esas
complejas cuestiones
espirituales. De esta
forma, además de todas
las etapas supracitadas
de estudio
pormenorizado, el
extraordinario
Codificador del
Espiritismo
estableció como criterio
el “Carácter Universal
de la Enseñanza de los
Espíritus”, siendo que
tal criterio solamente
sería discutido en los
mensajes que fueran
previamente aprobadas en
la selección inicial
individual del contenido
del mensaje.
Por lo tanto, el
análisis primordial
individual del contenido
sería un primer análisis
cualitativo, que,
tratándose de
aprobación, candidata la
referida obra a la
clasificación de
“contenido doctrinario”,
si es evaluada por el
segundo análisis, o sea,
el respaldo “Universal
de la Enseñanza de los
Espíritus”.
Dentro de este contexto,
un asunto extremadamente
difícil es la
determinación de
reencarnaciones pasadas.
De hecho, la conclusión
definitiva de que dos
personalidades
corresponden a un mismo
Espíritu es algo de
difícil comprobación
para investigadores
encarnados. Los trabajos
de Ian Stevenson,
de Banerjee y de Hernani
Guimarães Andrade son
ejemplos de tareas
extraordinariamente bien
desarrolladas en ese
sentido, pues a partir
de evidencias que
sugerían
reencarnaciones, fueron
hechos estudios
detallados sobre tales
hipótesis. En estos
casos, se analizó el
efecto (recuerdos,
marcas de nacimiento,
conocimiento de idiomas
extranjeros,
personalidades muy
peculiares etc.),
buscándose, a partir de
ahí, remontar a posibles
causas, que podrían o no
estar asociadas
directamente la
reencarnaciones pasadas.
La hipótesis de que
Chico Xavier es Allan
Kardec suscita varias
reflexiones, más allá de
ser una polémica
compleja
Sin embargo, tratándose
de figuras preeminentes
de la historia de la
humanidad, la curiosidad
reencarnatoria se hace
extremadamente
agudizada. Al contrario
del camino natural de
dejar que el fenómeno
ocurra espontáneamente
para evaluar sus
eventuales causas
materiales y
espirituales,
acostumbramos a hacer
justamente lo contrario,
o sea, comenzamos a
especular, por cuenta
propia, sobre las
posibilidades de
encarnación anterior de
personas importantes de
la historia y/o del
Espiritismo. Así, no
respetamos la sabia
información de Chico
Xavier
de que “el teléfono toca
de allá para acá” en
cuestión de asuntos
espirituales y
comenzamos consciente e
inconscientemente a
“telefonear” para el
lado de allá o aún
“telefonear” para
nuestro propio
inconsciente, esperando
que nuestras
curiosidades sean
atendidas.
Evidentemente, toda
curiosidad, en materia
que tenga alguna
utilidad mínima, tiene
gran valía en nuestra
búsqueda constante por
el conocimiento
intelectual. Sin
embargo, los “frenos
morales y racionales”
deben estar muy atentos
y activos, pues sin ese
tipo de escrúpulo,
podemos cometer graves
errores.
El profesor Herculano
Pires comenta la célebre
frase “evoque una piedra
y ella responderá”, pues
cualquier Espíritu puede
manifestar y utilizarse
de cualquier nombre
famoso y respetable,
trayendo una presupuesta
revelación,
independientemente de la
veracidad de esa
información y de la
condición moral de este
Espíritu.
Dentro de este contexto
preliminar, la famosa
hipótesis Chico
Xavier/Allan Kardec
suscita varias
reflexiones. En primer
lugar, es una polémica
compleja como todas las
polémicas dichas
reencarnatorias,
justamente por la
dificultad de obtenerse
una certeza en la
conclusión. Considerando
esa dificultad inicial
y sin querer limitar el
uso de la curiosidad
científica, nosotros,
los espíritas,
deberíamos tener algún
criterio al fomentar
hipótesis de este tipo
en los medios
doctrinario, a fin de
saber si ellas son
verdaderamente útiles al
desarrollo doctrinario
así como al movimiento
espírita. Discutir el
“sexo de los ángeles”
sin términos de
posibilidad de obtener
una respuesta cabal para
satisfacer a griegos y
troyanos puede ser un
subterfugio para no
centrar los asuntos
verdaderamente
relevantes y plausibles
de conclusiones
doctrinarias
definitivas, que son
mucho más prioritarios
para nosotros a corto y
medio plazos.
Chico Xavier era
profundamente religioso
y tenía trazos que
denotaban una profunda
marca espiritual del
catolicismo
Obviamente, el estudio,
la discusión e incluso
la polémica son
perfectamente válidos en
nuestra búsqueda por la
Verdad a la luz de la Fe
Razonada, pero no todas
las proposiciones son
igualmente
contribuyentes para
nuestros crecimientos
moral e intelectual.
Como diría el Apóstol
Pablo: “Todo me es
lícito, pero no todo me
conviene”.
El notable orador y
médium espírita José
Raul Teixeira afirma que
nosotros los espíritas
adoramos cuestiones
extremadamente complejas
y distantes de nuestra
realidad inmediata,
justamente porque tales
discusiones no nos
comprometen, o sea, no
nos sensibilizan para un
cambio de comportamiento
para mejor, a fin de que
nuestra reforma íntima
sea implementada con
mayor urgencia y
esfuerzo en el campo del
bien.
En todo caso, admitiendo
el valor de toda
curiosidad sana y de
todo estudio que pueda
traer algún avance
intelectual mínimo, es
lícito evaluar las
posibilidades acerca de
estudios reencarnatorios,
pues, obviamente, la
reencarnación es tópico
altamente relevante
en cuestión de
Espiritismo. Siendo así,
sin osar a dar una
conclusión cabal a esa
hipótesis, podemos, en
un estudio preliminar,
reflejar críticamente si
tal proposición es
mínimamente plausible.
Por lo tanto, evaluemos
algunos tópicos.
Chico Xavier era
profundamente religioso
manteniendo trazos que
denotaban profunda marca
espiritual del
catolicismo. Se refería
a Jesús con mucha
frecuencia como "Nuestro
Señor Jesús Cristo",
mantenía una imagen de
Nuestra Señora en su
cuarto y pidió para que
tocaran la música
"Nuestra Señora" de
Roberto Carlos en su
velatorio. Tales
características
personales parecen bien
distintas de la actitud
sobria de Allan Kardec
en relación a asuntos
religiosos.
Aún sobre la actitud
religiosa de ambos, vale
recordar que Allan
Kardec habría sido Jan
Huss, rector de la
Universidad de Praga y
precursor de la Reforma
Protestante, muriendo
quemado por ser un
erudito crítico de las
predicaciones y
políticas de la Iglesia
Católica. A pesar de
admitir los diferentes
contextos y medios de
cada encarnación, ¿no
serían cambios de
personalidades muy
drásticas para un mismo
Espíritu? ¿Si fueran
cambios realmente muy
drásticas, cual sería la
propuesta correcta? ¡¿O
las dos estarían
erradas?!
(La conclusión de este
artículo será publicada
en la próxima edición de
esta revista.)
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