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Ensayo sobre la
Muerte
(Parte 3)
En sus
investigaciones,
Elizabeth Kübler-Ross
pudo comprobar
también las
diversas fases
que componen el
fenómeno de la
muerte, a saber:
1. Fase
uno: “Las
personas
flotaban para
fuera de sus
cuerpos.”
(Obra cit., pág.
211.) En esa
fase las
personas tienen
conciencia de
todo lo que
ocurre
alrededor.
Consiguen
describir los
comentarios a su
respecto y todos
los detalles de
la transición;
tienen una forma
etérea; se
sienten plenas,
o sea, aún
aquellas que
tienen algún
problema físico
(ejemplo:
paralíticos)
consiguen
establecerse
alegremente.
2. Fase
dos: “En ese
punto, las
personas ya
habían dejado
sus cuerpos para
tras y decían
que se
encontraban en
un estado de
vida tras la
muerte que sólo
puede ser
definido como
espíritu y
energía. Se
sentían
reconfortadas al
descubrir que
ningún
ser humano jamás
muere solo.”
(Obra cit., pág.
212.) Esa fase
se caracteriza
por la alegría
de la
inmortalidad del
alma. Por la
certeza de que
no se muere
solo, o sea,
siempre tenemos
la compañía a
que tenemos
derecho durante
nuestro estadio
terrestre. La
doctora Ross
también afirma
en ese pasaje
que muchos, al
pensar en sus
familiares, se
veían junto a
ellos. Eran
transportados
con la rapidez
del pensamiento,
lo que nos insta
a pensar con
armonía y amor
sobre aquellos
que parten y,
también,
vigilando
nuestros
comentarios.
3.
Fase tres:
“Guiados por su
ángel de la
guardia, mis
pacientes
pasaban entonces
para la tercera
fase, entrando
en lo que
acostumbraba a
ser descrito
como un túnel, o
un portón
intermediario,
aunque las
personas
mencionaron una
grande variedad
de otras
imágenes: un
puente, un
desfiladero en
una montaña, un
bonito riacho –
básicamente lo
que era más
confortador para
cada uno.
Creaban esas
imágenes con
energía psíquica
y, en al final,
veían una luz
brillante.”
(Obra cit., pág.
213.) A fuerza
de nuestro
pensamiento
esconde
misterios que
aún no logramos
conocer. En esa
fase, la doctora
Ross nos muestra
la importancia
de nuestra casa
mental, de
anhelar
construcciones
mentales
positivas,
edificantes. Lo
que nos es
confortador es
que en sus
investigaciones
muchos de sus
pacientes se
vuelven delante
de sus mentores
o guías
espirituales que
muchos los
amaban,
demostrándoles
la inmensidad
del Infinito y
un amor
incondicional,
que cada uno
interpretaba a
su manera,
conforme la
experiencia
religiosa que
había vivido en
la Tierra (unos
decían ser ese
amor de Buda,
otros de
Jesucristo,
otros de Dios
etc.). En esa
fase también
ocurren las
primeras
visualizaciones
del mundo
espiritual, de
sus hábitos,
costumbres,
funcionamiento,
en fin,
sobradamente
descritas en la
literatura
espírita.
4. Fase
cuatro: “En
ese estadio, las
personas pasaban
por una revisión
de sus vidas, un
proceso en el
cual se veían
delante de la
totalidad de sus
vidas. Repasaban
cada acción,
palabra y
pensamiento. Las
razones de cada
una de sus
decisiones,
pensamientos
y acciones se
volvían
comprensibles.”
(Obra cit., pág.
214.) En esa
fase, ocurre una
retrospectiva de
nuestras
acciones, lo que
nos hace
reflexionar
sobre la
relevancia de
utilizar bien
nuestro libre
albedrío. O sea,
¿que
contribución
podemos dar para
el medio en que
vivimos? Es un
momento de
pensar sobre el
tiempo de que
disponemos aquí
en la Tierra,
para cuando
atravesamos el
Infinito hayamos
buenos recuerdos
de la vida
planetaria y no
creemos
remordimientos...
El tribunal
divino está en
nuestras
conciencias.
Cuando morimos
en el plano
terrestre y
adentramos el
mundo
disponemos aquí
en la Tierra,
para cuando
atravesemos el
Infinito
tengamos buenas
recuerdos de la
vida planetaria
y no creemos
remordimientos...
El tribunal
divino está en
nuestras
conciencias.
Cuando morimos
en el plan
terrestre y
adentramos el
mundo espiritual
somos invitados
por esa misma
conciencia,
donde yacen las
leyes de Dios,
para una
reflexión sobre
el tiempo que
pasamos en la
Tierra. No es,
pues, sin
sentido la
afirmación: “A
cada uno será
dado según sus
obras”.
La contribución
de Elisabeth
Kübler-Ross al
mundo académico
es innegable. Se
trata de
experiencias
bellísimas en el
contacto con sus
pacientes y que
quedaron legadas
en narraciones
en sus diversos
libros.
Sugerimos la
lectura atenta
de todas las
obras de esa
mujer
extraordinaria,
para que el
lector tenga una
buena noción del
magnífico
trabajo por ella
realizado, que
por cuestiones
obvias no
pudimos proceder
de la forma que
nos gustaría.
Informes de
Raymond Moody
Raymond Moody,
renombrado
investigador
norteamericano,
trajo valerosas
contribuciones
para el
pensamiento
académico. Sus
principales
ideas están en
los libros “La
Vida Después de
la Vida” y “La
Luz que viene
del Más Allá”.
El primero se
hizo best-seller
bastante
premiado.
Sus
investigaciones
recaían sobre
las personas que
estuvieron al
borde de la
muerte, pero que
por varios
motivos
consiguieron
volver a la vida
material. Él
denominó tal
fenómeno de
Experiencia de
Casi-Muerte.
Tal
acontecimiento
es caracterizado
por un conjunto
de experiencias
por él
detectadas junto
a los diversos
pacientes que
atendió u
observó.
Una o más
características
corroboran el
fenómeno de
Experiencia de
Casi-Muerte,
o sea, no hay la
obligatoriedad
de ocurrir en
secuencia o que
todas ocurran.
Veamos esas
sintomatologias
constatadas por
Raymond:
1. Sensación de
estar muerto: “Muchas
personas no
perciben que la
experiencia de
casi-muerte que
están viviendo
está conectada a
la muerte. Ellas
se ven flotando
por encima de su
cuerpo, mirando
para él a una
cierta
distancia, y, de
repente, sienten
miedo y/o
confusión.”
(Obra citada,
pág. 20.) Esa
confusión o
recelo es fruto
del
desconocimiento
de la existencia
espiritual. Aún
carecemos de la
educación para
la inmortalidad
de la vida. Lo
que el Dr.
Raymond detectó
en sus
investigaciones
no son
propiamente
“descubrimientos”.
Él dio un nuevo
ropaje para el
medio académico,
aún bastante
rígido. Vale,
por lo tanto,
considerar que,
debido a la
sensibilidad
mayor o más
pequeña de
diversas
personas, ellas
pueden, sí,
desdoblarse y
verse fuera del
cuerpo, e
incluso dar
detalles de todo
lo que pasa en
el ambiente.
2. Paz y
Ausencia de
Dolor: “Mientras
el paciente está
encarnado,
frecuentemente
puede haber
dolor intenso.
Pero cuando los
‘hilos son
cortados’ hay
una sensación
real de paz y
ausencia de
dolor.”
Los hilos
energéticos que
unen el cuerpo
material y el
periespíritu no
son “cortados”,
de lo contrario
tendríamos la
muerte de hecho.
Esos hilos son
“aflojados” y el
ser que pasa por
tal experiencia
se siente con
mayor lucidez y
libertad, porque
vive aunque
pálidamente las
delicias del
espíritu. Una
sensación real
de paz y
ausencia de
dolor.” (Obra
cit., pág. 22.)
Los hilos
energéticos que
unen el cuerpo
material y el
periespíritu no
son “cortados”,
de lo contrario
tendríamos la
muerte de hecho.
Esos hilos son
“aflojados” y lo
ser que pasa por
tal experiencia
siéntese con
mayor lucidez y
libertad, porque
vivencia aunque
pálidamente las
delicias del
espíritu. De ese
modo, y
teniéndose en
consideración el
equipaje moral
de cada uno, se
tiene la
ausencia de
dolor. Porque el
dolor ocurre,
predominantemente,
en la materia.
El dolor del
Espíritu es
moral.
3. La
Experiencia de
sentirse fuera
del cuerpo: “Frecuentemente,
cuando el médico
dice ‘Nosotros
lo perdemos’, el
paciente pasa
por un cambio
completo de
perspectiva. Él
se siente
levantar y puede
ver el propio
cuerpo bajo de
él.” (Obra
cit., pág. 22.)
Ya mencionamos
en el ítem 1 el
por qué de eso.
Reforzamos
aunque debido a
la fuerza de
voluntad del
paciente es
posible
desplazarse para
cualquier lugar.
Así, hay
experiencias de
personas que
deseaban
muchísimo ir
para la sala de
espera, donde
estaban los
familiares, y
eran capaces de
describir todo
lo que ocurría,
con
impresionante
riqueza de
detalles.
4. La
Experiencia del
Túnel: “La
experiencia del
túnel
generalmente
ocurre tras la
separación del
cuerpo.
(...) las
personas pasan
por el ‘corte de
las amarras’ y
por la
‘experiencia de
estar fuera del
cuerpo’ antes de
realmente
percibir que
todo eso está
relacionado a la
muerte.”
(Obra cit., pág.
23.) Esa
experiencia es
la más famosa
descrita por
Raymond Moody.
Gran parte de
aquellos que
pasaron por la
EQM afirman
experimentar tal
sensación, que
se configura no
sólo como un
túnel, sino
también de otras
formas, como
escaleras,
puentes etc.
5. Personas de
Luz: “Tras
atravesar el
túnel, la
persona
generalmente
encuentra Seres
de Luz. Esos
seres no son
hechos de luz
común. Ellos
brillan con una
luminosidad
linda e intensa,
que parece
penetrar todo y
llena a la
persona de amor.”
(Obra cit., pág.
24.) La luz de
esas personas,
característica
de los Espíritus
benevolentes, no
causa malestar
al ser que sufre
una EQM y tiene
oportunidad de
encontrarlos. Al
contrario, esa
luz es
confundida con
el amor. Son
seres que se
preocupan con la
armonía interior
del individuo y
lo infunden de
alegría y paz.
6. El Ser de
Luz: “Tras
encontrar varios
Seres de Luz, la
persona que pasa
por una EQM
encuentra un Ser
Supremo de Luz.”
(Obra cit., pág.
25.) Dependiendo
de la formación
religiosa del
individuo ese
Ser de Luz
recibe unas
denominaciones,
por ejemplo,
Jesús, Dios,
Buda, Alá etc.
El hecho es que
ese Ser de Luz
transmite una
paz y un amor
totales. Todos
los que tienen
la oportunidad
de verlo no
quieren salir
más de su lado.
Podríamos decir
que ese Ser de
Luz es el mentor
de la persona,
la cual, afín
por recónditos
lazos de
fraternidad y
amor, se siente
muy querida. Ese
mentor es el
responsable por
dar guía a la
vida de esa
persona, como,
por ejemplo,
volver o no al
cuerpo físico,
realizar una
revisión de la
experiencia
terrestre etc.
7. La Revisión
de la Vida: “Cuando
la revisión de
la vida ocurre,
no hay ninguna
ambientación
física más. En
el lugar, hay
una revisión
panorámica de la
vida en un plano
tridimensional,
totalmente
coloreado, donde
la persona puede
rever cada una
de las cosas
que hizo en su
vida.” (Obra
cit., pág. 25.)
Además de
esa revisión
mental de los
hechos de la
vida, la persona
es capaz de
sentir los
efectos de sus
acciones. Si
realizó el bien
para alguien,
siente la
alegría y la paz
interior. Si
causó el mal por
medio de una
palabra, de un
gesto o actitud,
tiene la misma
sensación de la
persona
ofendida. Así,
encontramos un
juez dentro de
nosotros mismos
llamado
conciencia. Esos
análisis causan
significativos
cambios en las
personas que
sufrieron una
EQM.
8. Ascenso
Rápido al Cielo:
“Debo decir
que ni todas las
personas que
tienen una EQM
pasan por la
experiencia del
túnel. Algunas
relatan una
sensación de
`flotar’ en la
cual ellas suben
rápidamente a
los cielos,
viendo el
universo de una
perspectiva
posible sólo
para satélites y
astronautas.”
(Obra cit., pág.
26.) Cada
experiencia es
“sui generis” y
la sensación
ascendente
rápida al cielo
es el resultado
natural de las
propiedades del
periespíritu,
que, debido a su
textura fluídica,
hace ejecutado
el vuelo, aunque
la persona que
pasa por la EQM
no sepa decir
cómo se procesa
tal fenómeno.
Muchas veces
ella encuentra
el soporte de
benefactores
amigos que la
transportan para
regiones
elevadas, fuera
del orbe
terrestre.
9. Reluctancia
en Volver: “Para
muchas personas,
la EQM es tan
agradable que
ellas no quieren
volver. Como
consecuencia,
acostumbran a
quedar muy
enfadadas con
sus médicos por
traerlas de
vuelta.”
(Obra cit., pág.
27.) Después de
conocer, aunque
pálidamente, las
bellezas del
mundo espiritual
y la fraternidad
que reina entre
sus habitantes,
las personas no
quieren volver
más al mundo de
dolor, luchas y
sufrimientos que
es la Tierra.
Son, sin
embargo, movidas
por una extraña
energía en el
sentido de
modificar
comportamientos
para mejor
acertar y
conquistar
nuevamente ese
Eldorado
del espacio.
10. Tiempo y
Espacio
Diferentes: “...
las personas
que pasaron por
una EQM dicen
que el tiempo es
altamente
comprimido y
nada semejante
al tiempo que
observamos en
nuestros
relojes. Esas
personas lo
describen como
‘estar en la
eternidad’.”
(Obra
cit., pág. 28.)
Por adentrar en
otra dimensión,
diferente en
diversos
aspectos de la
nuestra, la
cuestión de la
temporalidad
también es
diferente. Cada
dimensión
espiritual
presenta su
tiempo
específico.
Por fin, algunas
consideraciones
finales sobre
Raymond Moody.
Él constató que
en algunos
casos, mucho
menos
frecuentes,
algunas personas
que sufrieron
EQM pudieron
visualizar el
futuro. Así,
serían capaces
de decir todo lo
que ocurriría
consigo mismas o
aún tendrían la
sensación de ya
haber viviendo
determinadas
situaciones (déjà
vu). Esos casos
son bastante
raros, pero ya
fueron
registrados en
la literatura de
ese investigador
y otros que
estudian la
misma temática.
Otro hecho
importante es el
cambio profundo
que la EQM causa
en las personas
que la vivieron.
Las personas
vuelven con
valores
renovados,
buscan amar
incondicionalmente
todas las
manifestaciones
de vida y,
también, buscan
conocer al
máximo, o sea,
matricularse en
cursos, buscan
leer ávidamente
(aunque no les
gustara antes la
lectura), en
fin.
Afirman que
solamente el
amor y el
conocimiento son
lo que
verdaderamente
llevamos para la
otra dimensión.
Corroboran, por
lo tanto, las
afirmaciones del
Espíritu de
Verdad cuando
dijo para
amarnos e
instruirnos. Así
como Emmanuel y
otros que
afirman que el
sentimiento y la
razón son dos
alas que nos
llevarán al
Creador.
La contribución
de Raymond Moody
al mundo
académico fue y
continúa siendo
bastante
preciosa. Él
fue, juntamente
con Kübler-Ross,
uno de los
responsables por
la diseminación
de la
inmortalidad de
la vida en el
mundo
científico.
Gracias a ambos
y otros tantos
la ciencia
comienza a
atentar para
tales verdades.
Quién desee
estudiar más
acerca de la
temática debe
leerlo, porque
él nos trae
enseñanzas
valerosas.
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