Reflexiones
acerca de la
guerra civil en
Siria
Tuvimos acceso
al informe con
fecha de
30/9/2013 del
Comité
Internacional de
la Cruz Roja
(CICR), a
propósito de la
guerra civil que
ocurre en Siria
hace más de un
año, donde,
además de miles
de víctimas, es
incalculable el
número de
personas
desaparecidas o
detenidas.
El testimonio
adelante
reproducido,
extraído del
informe del
CICR, es ejemplo
del drama por
que pasan
nuestros
hermanos sirios:
“No sé nada de
él”,
dice Laila
acerca de su
marido, que
desapareció en
Aleppo hace más
de un año. “No
sé ni siquiera
si está vivo o
muerto. No
consigo dormir
por la noche
pensando en él,
esperando que
tenga encontrado
un techo para
abrigarse si aún
estuviera vivo o
que su cuerpo
encuentre
descanso, si
estuviera
muerto.”
Recuerda el
informe, con
razón, que –
según el Derecho
Internacional
Humanitario –
las partes
envueltas en un
conflicto deben
tomar todas las
medidas posibles
para esclarecer
lo que ocurrió
con las personas
dadas como
desaparecidas
como
consecuencia del
conflicto,
proporcionando a
sus familias
todas las
informaciones
que tuviesen
sobre su
paradero.
Con la finalidad
de posibilitar
la
identificación
de los muertos,
las partes deben
registrar todas
las
informaciones
disponibles
antes de decidir
lo que harán con
los cadáveres y,
en el caso de
sepultarlos,
deben marcar la
localización de
las sepulturas.
Cuanto a las
personas
detenidas o
mantenidas en
cautiverio, las
partes deben
asegurarles el
derecho de
enviar noticias
de naturaleza
estrictamente
personal a sus
familiares,
donde quieren
que estén. “Sin
informaciones
sobre sus entes
queridos, las
personas cargan
un fardo
emocional muy
pesado”, dice el
jefe de la
delegación del
CICR en Siria,
Magne Barth. “La
incertidumbre
que enfrentan se
suma a las
privaciones y a
la angustia y al
sufrimiento
psicológico.”
Una parte
importante del
trabajo del CICR
en Siria –
además de la
amplia
asistencia que
presta a la
población
afectada por los
conflictos –
consiste en
ayudar en el
restablecimiento
de contacto
entre los entes
queridos y sus
familiares de
los cuales están
separados.
“Enviamos
pedidos con
regularidad a
las autoridades
sirias
solicitando
informaciones
acerca del
paradero de las
personas que
creemos que
están detenidas
o desaparecidas.
Enviamos pedidos
semejantes a los
grupos armados
de oposición”,
dice Barth.
*
Reproducimos las
informaciones
arriba para que
todos los que
lean este texto
puedan
contribuir, con
sus oraciones y
vibraciones en
pro de la paz,
para que la
negociación y el
entendimiento
puedan poner un
fin en esa
guerra civil
absurda e
incompatible con
lo que se espera
de un mundo
civilizado.
Aunque tengan
sido una
constante en
este planeta,
las guerras
jamás fueron
solución para
los verdaderos
problemas que
acontecen en el
mundo. Las
heridas que
abren tardan
siglos para que
sean
cicatrizadas y,
por eso, no hay
nada que
justifique su
existencia,
especialmente
cuando el
conflicto
envuelve
personas que
nacieron y viven
en un mismo
país, como es el
caso de Siria.
Sería
excepcional si
los dirigentes
sirios y sus
oponentes
tuviesen acceso
a aquello que
los inmortales
dicen a respecto
de las
consecuencias de
una guerra,
información que
podemos leer en
la cuestión 745
d’ El Libro
de los
Espíritus.
He aquí:
-¿Qué se debe
pensar de aquel
que suscita la
guerra para
provecho suyo?
“Gran culpado es
ése y muchas
existencias le
serán necesarias
para expiar
todos los
asesinatos de
que haya sido
causa, una vez
que responderá
por todos los
hombres cuya
muerte tenga
causado para
satisfacer su
ambición.”
Como
difícilmente esa
información
llegará al
conocimiento de
ellos,
objetivemos por
lo menos, con la
fuerza de
nuestro
pensamiento, que
los guías
espirituales de
la Humanidad,
valiéndose de
los mecanismos
de la intuición,
hagan con que la
conciencia de su
responsabilidad
se les
despierte, para
que Siria retome
el camino de la
paz y de la
concordia.
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