El
terrorismo pasará como
todas las victorias de
la mentira, de las
pasiones inferiores y de
la violencia, porque
sólo el amor es portador
de perennidad.
(Vianna de Carvalho,
psicografia de Divaldo
Franco, en enero de
2015.)
En octubre de 2012
escribí un artículo para
la Revista Internacional
del Espiritismo (RIE)
sobre la Transición
Planetaria, artículo
este que aún es
comentado por algunos
amigos espíritas y
simpatizantes. Y mucho
más recientemente, con
la eclosión de las
violentas acciones
terroristas del llamando
Estado Islámico de Irak
y Siria (ISIS en
Inglés), con la
decapitación y quema de
prisioneros vivos, la
adoctrinación de niños
para el odio y muchas
otras cosas. Aquí en
Europa, donde vivo con
mi familia, el asunto
está a la orden del día,
pues de aquí salen
muchos futuros y
potenciales terroristas
para engrosar las filas
de ISIS. Y muchos
compañeros espíritas me
cuestionan y ponen en
duda si realmente la
Tierra está en fase de
transición para la
categoría de
Regeneración, donde el
amor hablará más alto
que el odio, donde el
bien común prevalecerá
sobre el individual,
finalmente un mundo
mejor. Estos mismos
compañeros me dicen que
estamos aún muy lejos de
esto, pues, si fuera
cierto esta transición,
la eclosión de estos
actos terroristas tan
abominables no sería
permitida por la
Espiritualidad Superior.
A fin de cuentas, dicen
ellos, se propaga que
una nueva generación
propensa al bien habría
ya llegado y continúa
llegando para sustituir
a aquellos Espíritus aún
dedicados al mal. Y si
es así, ¿por qué esta
ola tan intensa de
maldad que avasalla el
mundo, invadiendo
nuestros hogares a
través de Internet y de
la televisión?
Evidentemente que estas
argumentaciones son
válidas y los
cuestionamientos
decurrentes, más aún. De
la misma manera que
respondí a estos mis
amigos y amigas aquí en
Europa, voy a intentar
explicar aquí ahora para
nuestros lectores.
A lo largo de los
siglos, los poderosos
utilizaron algunos
pasajes de sus libros
sagrados para justificar
sus actos de salvajismo,
en búsqueda de riquezas
y de mantenimiento del
poder. Los libros
sagrados de cualquier
religión contemplan
pasajes y capítulos
acerca de puniciones y
castigos para quién no
siguiera las enseñanzas
y cumplir las
obligaciones del líder
espiritual o “el dios”
que escribió esas
enseñanzas.
Lamentablemente, aquí en
el Occidente mucho se ha
escrito y se ha
divulgado en internet
acerca de enseñanzas
malvadas, crueles y
discriminatorias del
Corán, el libro sagrado
de los Musulmanes, como
si esas orientaciones
fueran exclusivas del
Islamismo y que esta
religión sería por lo
tanto la cuna del
anticristo. Y esto causa
una diseminación de
falsos conceptos y una
“Islamofobia” invade
nuestra vida, haciendo
que prejuicios y
estereotipos sean
diseminados conectando
cualquier acto
terrorista con el
Islamismo.
Muy importante a
resaltar es que
orientaciones severas,
puniciones y
discriminaciones están
también claramente
enseñadas en los libros
sagrados de los Judíos –
la Torah, y de los
Cristianos, la Biblia,
principalmente en el
Antiguo Testamento. Esos
libros fueron escritos
hace milenios y por lo
tanto contenían sus
matices y
características de la
época, las costumbres de
donde fueron escritos y
de las orientaciones de
los regímenes de
gobierno existentes.
La Violencia en el libro
sagrado de los
Cristianos
El Antiguo Testamento de
los Cristianos, que es
básicamente la Torah de
los Judíos, tiene
pasajes muy violentos
para quienes trasgreden
sus enseñanzas.
Veamos algunas de esos
pasajes:
Deuteronômio (22:22-24):
Si un hombre fuera
sorprendido durmiendo
con una mujer casada,
ambos deberán morir; si
una doncella, aún
virgen, esté prometida y
si un hombre,
encontrándola en la
ciudad, cohabitara con
ella, llevaréis los dos
para la puerta de esa
ciudad y apedrearlos ahí
hasta que la muerte
sobrevenga...
(Deuteronômio 28:15-28):
Será, sin embargo, que,
si no dieras oídos a la
voz del Señor tu Dios,
para no cuidar en
cumplir todos sus
mandamientos y sus
estatutos, que hoy te
ordeno, entonces vendrán
sobre ti todas estas
maldiciones, y te
alcanzarán: maldito
serás tú en la ciudad, y
maldito serás en el
campo. Maldito el fruto
de tu vientre, y el
fruto de tu tierra, y
las crías de tus vacas,
y de tus ovejas. El
Señor mandará sobre ti
la maldición; la
confusión y la derrota
en todo donde pongas la
mano para hacer; hasta
que seas destruido, y
hasta que repentinamente
perezcas, a causa de la
maldad de tus obras, por
las cuales me dejaste.
El Señor
cogerá en ti la
pestilencia, hasta que
te consuma en la tierra
que pasas a poseer. El
Señor te herirá con la
tísica y con la fiebre,
y con la inflamación, y
con el calor ardiente, y
con la aridez, y con
quemadura y con
herrumbre; y te
perseguirán hasta que
perezcas. Y tu cadáver
servirá de comida a
todas las aves de los
cielos, y a los animales
de la tierra; y nadie
los
espantará.
El Señor te herirá con
las úlceras de Egipto,
con tumores, y con
sarna, y con picores, de
que no puedas curarte;
El Señor te herirá con
locura, y con ceguera, y
con pasmo de corazón.
Interesante también a
resaltar que la
esclavitud era aprobada
por “Dios”. Veamos lo
que dice en Levítico
cap. 25, versículos de
44-45: Y en cuanto a
tu esclavo o tu esclava
que tengas, serán de las
naciones que están
alrededor de vosotros;
de ellos compraréis
esclavos y esclavas.
También los compraréis
de los hijos de los
forasteros que
peregrinan entre
vosotros, de ellos y de
sus familias que estén
con vosotros, que hayan
generado en vuestra
tierra; y os serán por
posesión.
Podríamos seguir con
muchas otras partes
violentas y
controvertidas, pero
vamos a atentar
solamente dos hechos de
más para completar
nuestra argumentación.
Uno de ellos es la
violencia de las
Cruzadas por la Iglesia
Católica contra los
infieles musulmanes. En
1095, El papa Urbano II
instituyó la Guerra
Santa o Guerra Justa
contra los musulmanes
porque “Dios así lo
desea”. Él prometió a
todos los católicos que
entraran en esta guerra
la indulgencia plenaria,
es decir, el perdón de
todos los pecados. Pocos
años más tarde fue
institucionalizado que
matar a un infiel no es
un pecado, no es un
homicidio y sí un
malecídio. Esta palabra
fue acuñada por San
Bernardo de Claraval en
1128 para referirse a un
homicidio bendecido por
Dios, aplicable a los
herejes y a los
musulmanes en nombre de
Dios.
Otro hecho histórico de
gran violencia contra
los no cristianos
(herejes) fue la Santa
Inquisición, instituida
en 1232 por el Papa
Gregório IX. Durante
siglos – pues la
Inquisición fue abolida
solamente en 1834 – la
tortura era defendida
como mecanismo de
misericordia para forzar
a los herejes a
arrepentirse y ganar el
perdón divino.
El Manual de los
Inquisidores,
escrito por el Fraile
Dominico Nicolau
Eymerich en 1376, se
hizo un vade-mécum para
los métodos de tortura.
San Tomás de Aquino, uno
de los filósofos más
importantes de la
Iglesia Católica, en su
monumental tratado
religioso Suma
Teológica escribió que
los herejes merecen ser
separados del mundo con
la muerte.
No se sabe exactamente
el número de muertos por
la Inquisición a lo
ancho de estos más de
600 años, pero los
números giran la
centenares de miles de
personas. Por herejes
eran clasificados todos
aquellos que no eran
cristianos y los
cristianos que tenían
comportamientos
considerados no
cristianos por las
autoridades
eclesiásticas.
La Violencia en el
Islamismo
Todo esto descrito
arriba es muy triste,
pero son hechos. El
fanatismo religioso, el
fundamentalismo, es
nacido de la
interpretación literal
de algunos textos
religiosos y que son
leídos separados del
contexto de donde ellos
son extraídos, llevando
a la intolerancia y a la
violencia. Este es el
caso de nuestros días
actuales del terrorismo
empleado por los
fundamentalistas del
llamado Estado Islámico.
Ellos utilizan como
justificaciones el
término Jihad o,
como es tradicionalmente
traducido por los
occidentales: Guerra
Santa.
Lamentablemente los
fundamentalistas
islámicos justifican sus
actos criminales
diciendo que su profeta
Mahoma
predicaba la Guerra
Santa, o la Jihad.
Abajo hay dos versículos
del Corán que hablan de
acciones en guerras
santas:
Sura (surata o capítulo)
47, versículo 4:
Y cuando os enfrentéis
con los incrédulos (en
batalla), se golpearan
los cuellos, hasta que
los hayáis dominado, y
tomad (los
supervivientes) como
prisioneros...
Liberarlos, entonces,
por generosidad o
mediante rescate, cuando
la guerra haya
terminado.
Tal es la orden.
Sura 2 versículos 191 a
193:
Combatid, por la causa
de Alá, aquellos que os
combaten; sin embargo,
no practiquéis agresión,
porque Alá no estima a
los agresores... Sin
embargo, si desistieran,
sabed que Alá es
Indulgente,
Misericordiosísimo.
Otros tramos también son
referenciados por los
extremistas como
justificaciones para sus
actos de extrema
violencia. Ellos
nuevamente son basados
en interpretaciones
radicales de frases de
versículos particulares
de algunas suras, o
suratas (capítulos), del
Corán.
Una de ellas es la Sura
5, versículo 33, que
dice: la punición para
aquellos que hacen
guerra contra Dios y Su
Profeta... deben ser
muertos y ahorcados.
Estos fundamentalistas
no completan la lectura
de los versículos, pues
a ellos no les
interesan, pues
sacudirían sus deseos de
violencia. Si
continuáramos leyendo el
versículo 33, él
complementa: ...o
sean proscritos de la
región. Entonces
veamos que ya hay
alternativa a la muerte,
que es el destierro. Más
vamos al versículo
siguiente número 34 está
escrito: …a no ser
que ellos se
arrepientan, pues Dios
es todo amor y perdón.
Para algunos eruditos
del Corán hay varios
pasajes en que el
profeta Mahoma predica
la tolerancia y la paz y
que lamentablemente son
olvidadas o desconocidas
por los terroristas,
pues eso va en oposición
a todo lo que dice
respecto a puniciones y
asesinatos en nombre de
Dios:
•
Sura 5, versículo 32:
Aquel que mata a un ser
humano es como si él
hubiera matado a toda la
humanidad y aquel que
salva a un ser humano es
como si él hubiera
salvado toda la raza
humana.
•
Sura 2, versículo 190:
Y combatid en el camino
de Dios contra aquellos
que os combaten; sin
embargo, no provoquéis
las hostilidades, porque
Dios no ama a los
agresores.
• Sura 8
versículo 61-62: Y si
ellos se inclinaran para
la paz, te inclinas tú,
también, a ella y confía
en Dios. Él es Quien
escucha y sabe. Y si
ellos te engañan, queda
sabiendo que Dios te es
Suficiente. Él es Quien
ampara con su ayuda y
con la de los creyentes.
¿La palabra Jihad
realmente significa
Guerra Santa?
El mundo occidental
utiliza la palabra Jihad
como guerra santa y los
ataques terroristas son
denominados como ataques
de Jihadistas. En
realidad el término
literal jihad en árabe
tiene un significado
bastante más abarcador,
en tres diferentes
aspectos de una lucha:
1) Una lucha espiritual
interna de cada uno para
volverse una mejor
persona
2) Una lucha para crear
una sociedad musulmana
más justa
3) Una lucha para
defender el Islamismo,
con el uso de la fuerza
si fuera necesario.
Muchos musulmanes
eruditos modernos
entienden la Jihad como
una lucha espiritual
interna que los fieles
tienen que emprender
continuamente para domar
sus malas tendencias. A
pesar de algunas
controversias, parece
existir entre la mayoría
un consenso de que
Mahoma enseñaba que
había dos tipos de
Jihad, una mayor
– aquella espiritual
interna para combatir
las malas tendencias del
infiel interno de cada
uno y otra
menor –
aquella contra los
enemigos del Islamismo.
La primera es mucho más
difícil que la segunda.
La Transición Planetaria
Todo esto que fue
escrito arriba nos lleva
a reflejar las
enseñanzas de Jesús
acerca del fin de los
tiempos y de Kardec,
principalmente aquellos
del libro La Génesis,
esclarecedora de todo lo
que se está pasando.
Jesús nos dijo en Mateos
XVIII, versículo 7:
Ay del mundo, a causa de
los escándalos. Porque
es necesario que sucedan
escándalos, pero ay de
aquel hombre por quien
viene el escándalo.
En este contexto, los
escándalos son estos
ataques terroristas y
todo aquello que denigre
la humanidad, como las
corrupciones, los
prejuicios y la
intolerancia de
cualquier suerte. Son
también causantes de
escándalos los
vendedores de
armas que alimentan las
guerras y aquellas
empresas que compran el
petróleo de
organizaciones
conectadas al
terrorismo, como, por
ejemplo, el petróleo
colocado en el mercado a
precios bajos
provenientes de lugares
tomados por el ISIS. ¡La
compraventa de ese
petróleo financia los
actos terroristas en
todo el mundo!
La necesidad de los
escándalos forma parte
de nuestro crecimiento
moral, pues la
indignación crece en
todo el mundo, se
esparce por las redes
sociales y hay una
conmoción mundial que
hace que la vibración
del planeta cambie y que
formas pensamiento sin
dirección de reparar lo
que está equivocado sean
diseminadas en gran
alcance.
Pero la enseñanza de
Jesús va más lejos
cuando complementa:
pero ay de aquel hombre
por quien viene el
escándalo. Jesús
aquí ya adelantaba las
enseñanzas de Kardec en
La Génesis, capítulo
XVIII, ítem 27, acerca
del sufrimiento y la
expurgación que esos
Espíritus endurecidos
sufrirían por sus
propias elecciones, en
cuando a sus
desencarnaciones:
Habiendo llegado el
tiempo, gran emigración
se verifica de los que
la habitan: la de los
que practican el mal por
el mal, aún no tocados
por el sentimiento del
bien, los cuales, ya no
siendo dignos del
planeta transformado,
serán excluidos, porque,
sino, le ocasionarían de
nuevo perturbación y
confusión y
constituirían obstáculo
al progreso. Irán a
expiar el endurecimiento
de sus corazones, unos
en mundos inferiores,
otros en razas
terrestres aún
atrasadas, equivalentes
a mundos de aquel orden,
a los cuales llevarán
los conocimientos que
hayan adquirido,
teniendo por misión
hacerlas avanzar. Los
sustituirán Espíritus
mejores, que harán
reinar en su seno la
justicia, la paz y la
fraternidad.
Kardec sigue
enseñándonos que hay una
generación nueva
llegando sustituyendo a
aquellos que no más
podrán reencarnar en la
Tierra. Él nos dice en
el ítem 20 de La
Génesis: La generación
que desaparece llevará
consigo sus errores y
perjuicios;
la generación que surge,
mejorada en fuente más
pura, imbuida de ideas
más sanas, imprimirá al
mundo ascensional
movimiento, en el
sentido del progreso
moral que señalará la
nueva fase de la
evolución humana. Pero
Kardec nos advierte de
que esos Espíritus
recalcitrantes, a que él
denomina de atrasados
por no haber conseguido
absorber las ideas de la
bondad y de la
benevolencia, irán a
luchar contra este
estado de cosas. En el
ítem 26 él nos dice: ...
ellos defenderán palmo a
palmo el terreno. Habrá,
por lo tanto, una lucha
inevitable, pero lucha
desigual, porque es la
del pasado decrépito, a
caer en harapos, contra
el futuro juvenil. Será
la lucha del
estacionamiento contra
el progreso, de la
criatura contra la
voluntad del Creador,
una vez que llegados son
los tiempos por él
determinados.
Conclusiones
La primera conclusión a
que llegamos es la de
que estos movimientos
terroristas y sus
idealizadores están
sufriendo sus últimos
estertores. Ellos están
luchando palmo a palmo,
obteniendo victorias de
Pirro, cuando en verdad
los tiempos ya son
llegados y ellos no
volverán a reencarnar
aquí, pues la Transición
Planetaria sigue su
planificación divina y
está cada vez más
acelerada.
La segunda conclusión a
que podemos llegar es la
de que no son las
religiones que son
buenas o malas, ni sus
libros sagrados. Lo que
son comprometedoras son
las interpretaciones que
se dan a pasajes y
tramos aislados de su
contexto integral, que
incluye la época en que
fueron escritos, la
forma de poder existente
y los intereses de los
poderosos que
comisionaran sus
traducciones con sus
interpretaciones
convenientes a las
situaciones políticas
reinantes. Y eso les da
una justificación a sus
delincuentes acciones
terroristas.
La tercera conclusión es
la de que la mayor
Jihad – una lucha
espiritual interna para
combatir las malas
inclinaciones del infiel
interior de cada uno -
es bastante similar la
enseñanza de Kardec
cuando él dice que se
reconoce el verdadero
espírita por el esfuerzo
continuo y diario para
combatir sus malas
tendencias, buscando ser
hoy mejor que ayer y
mañana mejor que hoy.
Referências:
A Bíblia Sagrada
O Sagrado Alcorão
The True Meaning of
Jihad – Tarik Ramadan
Suma Teológica – San
Tomás de Aquino
La Inquisición – Ricardo
Garcia Carcel