A
la luz
del
Espiritismo
no hay
explicación
que
justifique
la
eutanasia
Este es
um tema
que
ahora
comienza
a agitar
de nuevo
a los
ciudadanos
portugueses,
principalmente
por las
preocupaciones
que el
levanta,
sean de
ética
médica,
así como
de
concepto
de
opción.
Intentaremos
con este
artículo
mostrar
que es
preciso
percibir
el
contenido
de lo
que
hablamos
o
hacemos,
a fin de
que
después
no
creemos
fragilidades
para
nosotros
mismos
y, con
eso,
problemas
concienciales.
Antes de
cualquier
referendu
y su
respuesta
debemos
buscar
así
aquello
en lo
que nos
metemos.
Cuando
hablamos
en
término
de una
vida,
várias
son las
concesiones
a
verificar,
sea en
el
concepto,
sea en
la
posición.
Todos ya
oyeron
hablar
de
Distanásia
y
Ortotanasia.
Desvelemos
estas
situaciones
relacionadas
con el
término
de la
vida.
Distanasia
significa
el
capricho
terapéutico
para
adelantar
una
muerte
iminente.
Ortotanasia
constituya
la
muerte
en su
processo
natural,
sin
prolongarse
el
tratamento
del
individuo
enfermo.
La
eutanasia
es la
práctica
por la
cual se
abrevia
la vida
de un
enfermo
incurable
de
manera
controlada
y
assistida
por un
especialista.
En
primer
lugar,
es
importante
ressaltar
que la
eutanasia
puede
ser
dividida
em dos
grupos:
la
“eutanasia
activa”
y la
“eutanasia
pasiva”.
Aunque
existan
dos
“clasificaciones”
posibles
de
eutanasia,
esta en
sí
consiste
en el
acto de
facultar
la
muerte
sin
sufrimiento
a una
persona
cuyo
estado
de
enfermedad
es
crónico
y, por
tanto,
incurable,
normalmente
associado
a un
inmenso
sufrimiento
físico y
psíquico.
La
“eutanasia
activa”
cuenta
con un
delineado
grupo de
acciones
que
tienen
por
objetivo
poner
término
a la
vida, em
la
medida
en que
es
preparada
y
ajustada
entre el
enfermo
y el
professional
que va a
llevar a
término
el acto.
La
“eutanasia
pasiva”,
a su
vez, no
instiga
intencionadamente
la
muerte,
no
obstante,
con el
passar
del
tiempo,
conjuntamente
con la
interrupción
de todos
y
cualquier
cuidado
médico,
farmacológico
u otros,
el
enfermo
acaba
por
falecer.
Son
vencidas
todas y
cualquier
acción
que
tenga
como fin
prolongar
la vida.
No hay
por eso
un acto
que
provoque
la
muerte
(tal
como em
la
eutanasia
activa),
pero
tampoco
no hay
ninguno
que la
impida
(como en
la
distanasia).
Diferencia
entre
eutanasia
y
“suicidio
asistido”
Es
importante
distinguir
eutanasia
de
“suicidio
asistido”,
en la
medida
en que
en la
primera
es una
terceira
persona
que la
ejecuta,
y em el
segundo
es el
próprio
enfermo
que
provoca
su
muerte,
aunque
para eso
disponga
de la
ayuda de
terecros.
Etimologicamente,
distanasia
es lo
opuesto
de
eutanasia.
La
distanasia
defiende
que
deben
ser
utilizadas
todas
las
posibilidades
para
prolongar
la vida
de un
ser
humano,
aunque
la cura
no sea
una
posibilidad
y el
sufrimiento
se
vuelva
demasiado
penoso.
Notamos
que
existe
una ola
de
enormes
posiciones
favorables
a la
eutanasia.
Basta
que
miremos
para el
Gobierno
a tomar
medidas
sin
pensar
em las
cosecuencias
de
estas,
con el
agravante
de
querer
decidir
con sus
voces
algo que
el
Pueblo
no tomó
como
opción.
Tales
posiciones,
en la
mayoria
de las
veces,
son
motivadas
por el
sentimento
de
compasión
en
relación
al
sufrimiento
del
enfermo
em fase
terminal,
preso a
su cama,
con la
sentencia
dada por
el
diagnóstico
médico
de que
la
situación
es
irreversible.
Muchas
veces,
se nota
la
existencia
de
intereses
ocultos,
generalmente
relacionados
con
cuestiones
de orden
económico-financiero,
o la
presencia
de
sentimentos
egoístas
que
llevan a
la
necesidad
de
liberar
al
enfermo,
para
emanciparse
del
compromiso
y del
comprometerse
con el
mismo.
El
contexto
materialista
es
accesorio
que
recorre
la
sociedade
contemporánea,
en
relación
a la
eutanasia,
surge
como um
eflúvio,
que
libera
al ser
de un
sufrimiento
inútil,
ya que
no
existe
una
posibilidad
de cura
o de
retorno
a la
consciencia.
¡¿Pero
quién
sabe el
límite
de
espera
de esa
situación?!
Esa
cuestión,
reflejada
a la luz
del
Espiritismo,
nos
remite
al
análisis
de dos
puntos
fundamentales:
la
Reencarnación
y la Ley
de Causa
y Efecto.
La
reencarnación
es um
processo
que
possibilita
el
desarrollo
intelecto-moral
del ser,
a través
de la
pluralidade
de las
existências,
y
viabilizar
el
crecimiento
íntimo
que
generalmente
es
lento,
pero
continuo.
Sabemos
que “La
experiência
física
es un
momento
muy
breve
para la
conquista
de los
tesoros
insondables
de la
sabiduría
que
proviene
de Dios”.
Siendo
así, en
cada
experiencia
física
el Ser
progresa
paulatinamente,
sea por
el dolor
o por el
amor, en
su
caminho
en busca
de la
perfección.
Luego,
la vida
es una
donación
que
recibimos,
para que
podamos
cumplir
nuestros
procesos
evolutivos,
en una
trayectoría
ascendente
para
Dios.
El
recorrido
de la
evolución
es lento
y muchas
veces
penoso
El
cuerpo
es el
aparato
bendito
que
posibilita
la
existencia
para
enseñanza
redentora
de la
reencarnación.
El es
inclinado
de
acuerdo
con las
matrices
del
periespíritu
que
tiene en
su
registro
todos
los
principios
de
virtuosismo
o las
deudas
adquiridas
por el
Ser
espiritual
em sus
sucesivas
reencarnaciones.
Así, por
consecuencia,
somos
los
artesanos
de esse
valioso
aparato,
a través
del cual
seguimos
en la
marcha
con
rumbo a
la
sublimidad.
Las
diferentes
metodologias
de las
enfermidades
por las
cuales
caímos
pueden
tener su
generación
en
actitudes
menos
saludables
que
abrazamos
en la
existencia
actual,
derivadas
de las
tempestades
del
pasado.
El
recorrido
de
evolución
es
lento,
muchas
veces
penoso,
sin
embargo
justo,
de
acuerdo
con las
especifidad
de cada
ser.
“El
hombre
es el
constructor
de sí
mismo
bajo la
inalienable
observación
y el
determinismo
de las
soberanas
Leyes...
Heredero
de las
propias
experiências,
plasma
en una
etapa el
envoltorio
de que
se
revestirá
em la
próxima,
arrodillándose
en las
dificultades
de los
remordimientos
o
elaborando
las alas
con que,
libre,
volará
em los
espacios
de la
consciência
recta.”
Teniendo
en
cuenta
la Ley
de Causa
y Efecto,
el Ser
vive en
la
actual
vida las
reacciones
de sus
acciones
del
pasado,
por
tanto es
el juez
de sus
actos y,
también,
responsable
por todo
lo bueno
como de
malo que
le
ocorre.
Así, la
afliccción
humana
se
constituye
en vía
de
redención
espiritual,
debido a
la
imperfección
moral
del ser.
A través
de ella,
el
hombre
rescata
los
compromissos
asumidos
en el
pasado
delictuoso,
al mismo
tiempo
en que
repara
las
transgresiones
cometidas
contra
los
códigos
constituídos
por la
Ley de
la Vida,
subiendo
em la
jerarquia
evolutiva
y
dejando
em la
retaguardia
su
primitivismo
animal.
Delante
de la
comprensión
y
aprovación
de la
reencarnación,
del
entendimento
de que
la
justicia
es hecha
a través
del
próprio
Ser por
su
proceder,
no hay
como
aceptar
la
eutanasia.
Esta se
muestra
como
delito
ante la
consciência
de la
realidade
espiritual.
No cabe
al
hombre
determinar
sobre la
vida o
muerte
de su
prójimo,
incluso
que este
se
encuentre
en
extremo
sufrimiento,
moribundo
o en
otros
tormentos
crónicos.
Incumbe
solamente
a Dios
precisar
la hora
del
término
de la
prueba.
¿Quién
somos
nosotros,
para
antecipar
el
tiempo
necessário
de un
rescate
edificante?
¿Quién
garantiza
que el
enfermo
no pueda
restablecerse
de forma
inesperada?
¿Quién
puede
afirmar
que la
ciencia
nunca
fracasó?
¿Y si la
ciência
descubre
la cura?
Delante
del
Espiritismo
no hay
explicación
que
justifique
la
utilización
de la
eutanasia;
tenemos
que
respetar
la vida
humana
hasta el
último
suspiro
y, más
allá de
el, en
la
verdadeira
vida –
la
espiritual.
Defender
la
eutanasia
es una
equivocación
Cuando
el
hombre
fuera
inspirado
por la
fe
verdadeira,
entenderá
la real
definición
del
dolor y
de la
conmiseración,
y la
eutanasia
no será
más
motivo
de
disputa
e
inquietude,
pues las
diligencias
serán
todas
traídas
em el
sentido
del
auxilio,
para que
los
Hermanos
em
agonia
puedan
llegar
al
término
de su
marcha
terrena
desempeñando
con
éxito
sus
pruebas
y
expiaciones,
para
partir
em paz
rumbo a
la
liberación
total.
Esa, es
la
opinión
de
nuestros
Hermanos
espirituales:
28. Um
hombre
está
agonizante,
presa de
crueles
sufrimiento.
Se sabe
que su
estado
es
desesperado.
¿Será
lícito
ahorrarle
algunos
instantes
de
angustias,
apresurandole
el fin?
¿Quién
os daria
el
derecho
de
prejuzgar
los
designios
de Dios?
¿No
puede él
conducir
al
hombre
hasta el
borde
del
fosso,
para de
ahí
retirarlo,
a fin de
hacerlo
volver
en sí y
alimentar
ideas
diversas
de las
que
tenía?
Aunque
haya
llegado
al
último
extremo
un
moribundo,
nadie
puede
afirmar
con
seguridad
que le
haya
sonado
la
última
hora. ¿La
Ciencia
no se
habrá
enganado
nunca en
sus
previsiones?
¡Si bien
hay
casos
que se
pueden,
con
razón,
considerar
desesperantes;
pero, si
no hay
ninguna
esperanza
fundada
de um
regresso
definitivo
a la
vida y a
la salud,
existe
la
posibilidad,
probada
por
numerosos
ejemplos,
de el
enfermo,
em el
momento
mismo de
exalar
el
último
suspiro,
se
reanima
y
recobra
por
algunos
instantes
las
facultades!
Pues
bien:
esa hora
de
gracia,
que le
es
concedida,
puede
serle de
gran
importancia.
Desconoceis
las
reflexiones
que su
Espíritu
podrá
hacer en
las
convulsiones
de la
agonia y
cuántos
tormentos
le puede
ahorrar
un
relámpago
de
arrepentimiento.
El
materialista,
que
apenas
ve el
cuerpo y
en
ninguna
cuenta
tiene el
alma, es
inadaptado
a
compreender
esas
cosas;
el
espírita,
sin
embargo,
que ya
sabe lo
que
passa em
el más
allá de
la
tumba,
conoce
el valor
de un
último
pensamiento.
Aminorad
los
últimos
sufrimiento,
en
cuanto
pudierais;
pero,
guardaos
de
abreviar
la vida,
aunque
sea un
minuto,
porque
ese
minuto
puede
evitar
muchas
lágrimas
en el
futuro.
– S.
Luis. (El
Evangelio
según el
Espiritismo,
cap. V.)
106 - ¿La
eutanasia
es un
bien, en
los
casos de
moléstia
incurable?
El
hombre
no tiene
el
derecho
de
practicar
la
eutanasia,
en caso
alguno,
aunque
la misma
sea la
demostración
aparente
de
medida
benefactora.
La
agonia
prolongada
puede
tener la
finalidade
preciosa
para el
alma y
la
moléstia
incurable
puede
ser un
bien,
como la
única
válvula
de
salida
de las
imperfecciones
del
Espíritu
en
marcha
para la
sublime
adquisición
de sus
patrimonios
de la
vida
inmortal.
Más allá
de eso,
los
designios
divinos
son
insondables
y la
ciencia
precária
de los
hombres
no se
puede
decidir
en los
problemas
transcendentales
de las
necessidades
del
Espíritu.
–
Emmanuel
(El
Consolador,
obra
psicografiada
por
Francisco
Cándido
Xavier.)
Encobrir
la
eutanasia
es, sin
más ni
menos,
hacer la
defensa
de un
crimen.
No
desmoralicemos
la
civilización
contemporánea
con el
elogio
del
homicidio.
Una
existencia
humana,
aunque
irremisiblemente
conmovedora
por el
dolor y
socialmente
inútil,
es
sagrada.
La vida
de cada
hombre,
hasta su
último
momento,
es um
subsidio
para la
armonía
suprema
del
Universo.
No nos
hagamos
complice
con la
Muerte.
Bibliografia:
FRANCO,
Divaldo
P.
Terapêutica
de
Emergência/Diversos
espíritos.
Salvador,
BA: Livr.
Alvorada,
2002.
KARDEC,
Allan.
O
Evangelho
segundo
o
Espiritismo.
S.
Paulo:
Livr.
Allan
Kardec.
1970.
XAVIER,
Francisco
C.
Justiça
Divina/Emmanuel.
Rio de
Janeiro.
FEB,
1962.
XAVIER,
Francisco
C.
(EMMANUEL
- O
Consolador)
Victor
Manuel
Pereira
de
Passos,
escritor
e
palestrante,
é membro
da
Associação
Espirita
Paz e
Amor, em
Viana do
Castelo,
Portugal.
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