La vida futura
en la
perspectiva del
Espiritismo
Jesús fue el
gran precursor
de las
enseñanzas
acerca de la
vida futura, que
constituyen el
eje de su
doctrina, pero
cupo al
Espiritismo
desarrollar esos
estudios y
enseñar la
íntima relación
que existe entre
el mundo
espiritual y el
mundo en que
nosotros,
encarnados,
vivimos.
Con el
advenimiento del
Espiritismo, el
alma dejó de ser
una abstracción.
Los Espíritus
poseen un cuerpo
etéreo que les
sirve de
vehículo. La
vida futura es
la continuación
de la vida
terrena, pero en
mejores
condiciones,
observado el
precepto que
manda dar a cada
uno según su
merecimiento. El
mundo espiritual
se encuentra
alrededor de
nosotros. Los
que en él
habitan – los
seres
desencarnados –
influyen en
nuestros
pensamientos y
actos y, de
cierta manera,
nos dirigen en
la senda de la
vida con sus
sugerencias y
sus consejos.
Delante de estas
informaciones
que nos fueron
traídas por el
Espiritismo,
¿cuál el
sentido de la
existencia
terrena?
Antes que nada,
es necesario
comprendamos
que la vida
espiritual es
exenta de la
ilusiones y de
las fantasías
peculiares al
plan en que nos
encontramos. La
vida corpórea,
al contrario,
nos presenta
atractivos que
constituyen,
muchas veces,
serios óbices al
progreso
espiritual.
Así es que la
posesión de
riqueza puede
excitar en
muchas personas
las pasiones y
el orgullo, y
las altas
posiciones
sociales pueden
llevar a los
abusos de la
autoridad,
concurriendo
para los
desastres
morales que sólo
más tarde, en la
vida espiritual,
presentarán a
las personas su
verdadera
dimensión.
Progreso
constante en
conocimiento y
en moralidad,
aquí está la
meta de los
Espíritus, para
la cual la
experiencia
corpórea
constituye
factor decisivo.
Si comprendemos
el mundo
material como
siendo una
escuela y la
existencia
corpórea como
una beca de
estudio, todo
se torna más
claro.
Finalizado el
curso, el
Espíritu retorna
a su verdadero
mundo, donde
entreve las
experiencias
vividas y
elabora los
planes para el
futuro.
Teniendo eso en
mente, ¡se puede
imaginar cuanto
de vacío
representan las
existencias
vueltas
exclusivamente
para los goces
materiales!
Como sabemos,
existen personas
que hacen de sus
días un
permanente
ajetreo social.
Fiestas, cenas,
juegos, placeres
de todo orden
constituyen su
única
preocupación. La
existencia
terrestre se les
parece como un
proceso de
divertirse a que
se apegan con
todo el vigor,
ignorando que
somos Espíritus
temporalmente
revestidos de
un cuerpo físico
para un objetivo
relevante, que
tiene todo a ver
con el nuestro
progreso
espiritual y el
mejoramiento del
mundo en que
vivimos.
Los testimonios
de aquellos que
partieron para
el más allá son
un alerta para
nosotros – y
debemos eso, de
manera
exhaustiva, al
Espiritismo, que
nos muestran la
posibilidad de
contacto
nuestros muertos
queridos,
mientras otros
segmentos
religiosos lo
asfixian o lo
prohíben.
Siempre que
oímos alguien
hablar sobre la
vida futura que
nos aguarda más
allá de la
tumba,
recordémonos de
la conocida
Parábola de los
Talentos,
narrada por
Jesús, que nos
enseña que Dios
pedirá cuenta de
la aplicación
dada por
nosotros a los
recursos que nos
fueron
prodigados en el
ropaje terreno,
cuando,
entonces, muchos
de los que ahora
ríen llorarán y
lamentarán
amargamente las
oportunidades
perdidas.
|