Los fundamentos de la
justicia de la reencarnación
Presentamos en esta edición
el tema
nº
81
del Estudio Sistematizado de
la Doctrina Espirita, que
está siendo presentado aquí
semanalmente, de acuerdo con
el programa elaborado por la
Federación Espirita
Brasileña, estructurado en
seis módulos y 147 temas.
Si el lector utiliza este
programa para el estudio en
grupo, sugerimos que las
cuestiones propuestas sean
debatidas libremente antes
de la lectura del texto que
a ellas sigue.
Si es destinado solamente
para uso por parte del
lector, pedimos que el
interesado intente
inicialmente responder las
cuestiones y solo después
lea el texto referido. Las
respuestas correspondientes
a las cuestiones presentadas
se encuentran al final del
texto abajo.
Cuestiones
para debate
1. ¿En qué principio se
fundamenta la doctrina de la
reencarnación?
2. ¿Por qué el Espiritismo
dice que la unicidad de las
existencias es injusta e
ilógica?
3. ¿Qué es lo que la
reencarnación representa
para los hombres,
especialmente los muy
imperfectos?
4. ¿El Espiritismo, al
enseñar la ley que rige las
vidas sucesivas, apoya
también la doctrina de la
metempsicosis?
5. ¿En qué momento y
condición el alma ingresa en
el llamado periodo de
humanidad, en que pasa a
encarnar en la especie
humana?
Texto para la
lectura
La unicidad de las
existencias es injusta e
ilógica
1. La reencarnación se basa
en los principios de la
misericordia y de la
justicia de Dios:
·
En la misericordia divina
porque, así como el buen
padre deja siempre una
puerta abierta a su hijos
que fallan, facultándoles la
rehabilitación, también Dios
– por intermedio de las
vidas sucesivas – da la
oportunidad para que los
hombres puedan corregirse,
evolucionar y merecer el
gozo pleno de una felicidad
duradera.
·
En la justicia divina
porque los errores cometidos
y los males infligidos al
prójimo deben ser reparados
en nuevas existencias, a fin
de que, experimentando los
mismos sufrimientos, los
hombres puedan rescatar sus
débitos y conquistar, así,
el derecho de ser felices.
2. La unicidad de las
existencias es injusta e
ilógica, pues no atiende a
las sabias leyes del
progreso espiritual.
·
Es injusta porque
gran parte de los errores
humanos es resultado de la
ignorancia y, en una única
existencia, no nos es
posible el rescate de
nuestros errores,
principalmente cuando el
arrepentimiento nos
sobreviene casi al final de
la existencia. Es preciso
dar oportunidades al
arrepentido, para que el
compruebe su sinceridad por
medio de las necesarias
reparaciones.
·
Es ilógica porque no
puede explicar las voces de
diferencias de aptitud de
las criaturas humanas desde
la infancia, las ideas
innatas y los instintos
precoces, buenos o malos,
independientemente del medio
en que la persona haya
nacido.
3. Las reencarnaciones
representan para las
criaturas imperfectas
valiosas oportunidades de
rescate y del progreso
espiritual.
4. Rechazándose la doctrina
de la reencarnación, se
preguntaría inútilmente
porqué ciertos hombres
poseen talento, sentimientos
nobles, aspiraciones
elevadas, mientras muchos
otros sólo tuvieron en
divisiones estúpidas,
pasiones e instintos
groseros.
La reencarnación nos permite
comprender las diferencias
sociales
5. La influencia de los
medios, la hereditariedad,
las diferencias de educación
– como todos saben – no
bastan para explicar esas y
otras anomalías que
deparamos en el contexto
social, porque hemos visto
miembros de una misma
familia semejantes por la
carne y por la sangre, y
educados en los mismos
principios, diferenciándose
en numerosos puntos.
6. Personajes celebres y
estimados han descendido de
padres oscuros destituidos
hasta inclusive de valor
moral, y lo opuesto también
se ha visto, o sea, hijos
enteramente depravados
nacieron de padres honrados
y respetables.
7. ¿Por qué para unos viene
la fortuna, la felicidad
constante, y para otros la
miseria, la desgracia
inevitable? ¿Por qué a unos
es concedida la fuerza, la
salud, la belleza, mientras
otros se debaten con las
dolencias y fealdad? ¿Por
qué la inteligencia y el
genio aquí, y allá la
imbecilidad? ¿Por qué
existen razas tan diversas?
¡Y unas son tan atrasadas
que parecen más próximas de
la animalidad que de la
humanidad! ¿Por qué las
personas nacen enfermas,
ciegas, con retraso mental,
deficiencias físicas o
deformidades morales, que
parecen desmentir la bondad
de Dios? ¿Por qué unos
mueren aun en el nacimiento,
otros en la juventud,
mientras muchos sólo dejan
el escenario terreno en la
decrepitud? ¿De dónde vienen
los niños prodigio y los
superdotados, mientras hay
personas que no dejan la
mediocridad ni incluso
cuando se vuelven adultas?
8. Cuestiones de ese orden
pueden ser multiplicadas al
infinito, tratando no sólo
de nuestra situación
presente, pero también del
pasado y de lo que nos
aguarda en el futuro. Sin la
admisión de la
reencarnación, no se
comprende, por ejemplo, que
futuro estará reservado a un
caníbal después que finaliza
su existencia corporal. Si
fuera para el cielo, ¿qué es
lo que hará allí? Si fuera
condenado al infierno, ¿por
qué aplicar una pena tan
dura a un ser tan primitivo?
¿Y los bebes, para dónde
irán después de la muerte
corpórea? ¿Crecerán en su
nueva morada? ¿Aprenderán a
leer, progresaran, o
quedarán estacionados para
siempre en la condición de
bebés?
La metempsicosis es un
equívoco que el Espiritismo
no lo admite
9. La reencarnación es el
instrumento que el Creador
nos concede para alcanzar la
meta de nuestra evolución,
de nuestro progreso
individual y del mundo en
que vivimos. No se debe, con
todo, confundirla con la
metempsicosis, porque la
reencarnación de la criatura
humana sólo se da en la
especie humana, mientras la
doctrina de la
metempsicosis, que el
Espiritismo no acepta en
ninguna hipótesis, admitir
la retrogradación, o sea, la
encarnación del alma humana
en cuerpos de animales y
vice-versa.
10. La Doctrina Espírita es,
en lo tocante a ese asunto,
bastante precisa: el hombre
puede estacionar, pero nunca
retroceder en su camino
rumbo a la perfección. La
doctrina de la
reencarnación, tal como
enseña por el Espiritismo,
se funda en la marcha
ascendente de la Naturaleza
y en el progreso del hombre,
dentro de su propia especie.
El puede, en una existencia
futura, renacer en un medio
más humilde, más sencillo,
menos dotado de recursos
materiales, pero será
siempre el mismo, con la
inteligencia y las virtudes
adquiridas a lo largo del
tiempo por su Espíritu.
11. La Doctrina de la
Metempsicosis, aunque está
constituida en un error,
tiene su origen en un hecho
verdadero, que es el paso
del alma, en su proceso
evolutivo, por los reinos
inferiores de la Naturaleza.
En ese proceso, el alma
humana un día pasó por el
reino hominal – y no existe
ninguna posibilidad de
reencarnar en cuerpos de
criaturas pertenecientes a
los reinos inferiores aquel
en que hoy se encuentra.
12. El Espíritu sólo llega
al periodo de humanidad
después de haberse elaborado
e individualizado en los
diversos grados de los seres
inferiores de la Creación,
como es enseñado en la obra
de Kardec, de Delanne y de
André Luiz.
(Léase al respecto de ese
tema el libro “Evolución en
Dos Mundos”, de André Luiz,
psicografiado por Francisco
Cándido Xavier y Waldo
Vieira, así como “La
Evolución Anímica”, de
Gabriel Delanne.)
Respuestas a
las cuestiones propuestas
1. ¿En qué principio se
fundamenta la doctrina de la
reencarnación?
R.: La reencarnación se basa
en los principios de la
misericordia y de la
justicia de Dios.
2. ¿Por qué el Espiritismo
dice que la unicidad de las
existencias es injusta e
ilógica?
R.: La unicidad de las
existencias es injusta e
ilógica porque no atiende a
las sabias leyes del
progreso espiritual.
3. ¿Qué es lo que la
reencarnación representa
para los hombres,
especialmente los muy
imperfectos?
R.: Ella representa para las
criaturas imperfectas
valiosas oportunidades de
rescate y de progreso
espiritual.
4. ¿El Espiritismo, al
enseñar la ley que rige las
vidas sucesivas, apoya
también la doctrina de la
metempsicosis?
R.: No. La reencarnación de
la criatura sólo se da en la
especie humana, al paso que
la doctrina de la
metempsicosis, que el
Espiritismo no acepta en
ninguna hipótesis, admite la
retrogradación, o sea, la
encarnación del alma humana
en cuerpos de animales, lo
que es materialmente
imposible.
5. ¿En qué momento y
condición el alma ingresa en
el llamado periodo de
humanidad, en que pasa a
encarnar en la especie
humana?
R.: El Espíritu sólo llega
al periodo de humanidad
después de haberse elaborado
e individualizado en los
diversos grados de los seres
inferiores de la Creación,
como es enseñado en la obra
de Kardec, de Delanne y de
André Luiz.
Bibliografia:
O Livro dos
Espíritos,
de Allan
Kardec, questões 222 e 613.
O Problema do
Ser, do Destino e da Dor,
de Léon
Denis, págs. 164 e 165.
Depois da
Morte,
de Léon
Denis, págs. 134 e 135.
A Evolução
Anímica,
de Gabriel Delanne.
Evolução em
Dois Mundos,
de André
Luiz, psicografado por
Francisco Cândido Xavier,
págs. 35, 36, 52 e 53.